Alania & Arquitectura

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Archive for the ‘Arquitectura Mexicana’ Category

Primer concurso de fotografía: Arquitectura funeraria | Convoca Ayer A. C.

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Convocatoria

PRIMER CONCURSO DE FOTOGRAFÍA
OTRA MANERA DE VER EL PATRIMONIO EDIFICADO:
LA ARQUITECTURA FUNERARIA A TRAVÉS DE LA LENTE

BASES

Tema: Las construcciones y espacios funerarios en Yucatán (cementerios de la ciudad de Mérida o el interior del Estado).

Fotografias: Tomadas con cámaras digitales o análogicas a través de tomas directas.

Participantes: Fotógrafos aficionados (no se acepta material de profesionales).

Formato: Blanco y negro, impresas en tamaño 8 x 10 pulgadas y montadas en soporte de fomboard en color negro de 11 x 14 pulgadas.

Restricciones: No se aceptan retoques artísticos más allá del brillo y el contraste.

Cada participante podrá presentar de una a cinco imágenes.

PREMIOS

Primer lugar: Constancia de participación, un disco duro externo portátil de 500 Gb., y uncurso de fotografía impartido por el Mtro. Humberto Suaste Blanco.
Segundo Lugar: Constancia de participación y un bono por la cantidad de 1000 pesos paracompra de libros o material didáctico en la Librería y Papelería Burrel, calle 59 número 502entre 60 y 62, Centro Histórico.
Tercer lugar: Constancia de participación y un almuerzo o cena (para dos personas) en el Restaurante “La Habichuela”, calle 21 número 416 x 8 Colonia Díaz Ordaz, Mérida,Yucatán.
Cuarto Lugar: Constancia de participación y un pen drive USB de ocho Gb.
Quinto Lugar: Constancia de participación, una canasta con libros y una botella de vino.
La premiación de las fotografías ganadoras se llevará a cabo el día viernes 28 de octubre de 2011 a las 20 horas en el vestíbulo del Teatro “José Peón Contreras” y ahí mismo se exhibirán las obras de los concursantes por un período de tiempo determinado.

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La Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado, A. C., es una Asociación Civil constituida por profesionistas, investigadores de los campos de la arquitectura, antropología e ingeniería, interesados en el Patrimonio material e inmaterial relativos a la Cultura de la República Mexicana, conforme a las leyes vigentes. Una agrupación joven que centra su accionar en el sureste del país, y con especial énfasis en el estado de Yucatán.

Información: http://www.ayerac.org

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Quotes: Erick Vázquez

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Alexandre Lenoir percibe la arquitectura actual como el resultado de tres generaciones y como cuatro puntos cardinales. La primera generación de arquitectos se localiza aproximadamente durante la estabilización política de México en 1928, con una visión utópica organizada en la agenda cultural de José Vasconcelos, con Lázaro Cárdenas y el sueño del progreso. La segunda se ubica con los cambios sociales generados por una ideología vertiginosa en la década de los sesenta, los Juegos Olímpicos y la fijación de lo moderno, para llegar a la más reciente generación, que empezó a diferenciarse entre los años de 1980 y 1990, por efecto de un movimiento envolvente, indistinto en su caudal financiero de su comportamiento ideológico, llamado globalización.

Erick Vázquez

Ensayista. Autor del libro La naturaleza de la memoria (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2009).

Fuente: Vázquez, Erick. “Arquitectura actual en México”, Tierra adentro, N°161-162, diciembre 2009 – marzo 2010, pp.10-11.

Written by Alania

mayo 13, 2010 at 07:00

Quotes: Carolina Magaña Fajardo

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El Movimiento Moderno rompió con las normas académicas establecidas durante los siglos pasados, acabó con las copias del pasado. La arquitectura debía resolver problemas de carácter humano, se preocupó por una sinceridad expresiva en la construcción y por resolver racionalmente los problemas de la utilización del espacio. Trató de mejorar el hábitat del hombre, haciéndolo funcional, higiénico y confortable, sin dejar de lado los valores del arte. Así, se distinguieron dos experiencias innovadoras: la de la Bauhaus y la de Le Corbusier.

Carolina Magaña Fajardo

Diplomada en planeación y Diseño en Arquitectura de Interiores para la Universidad Iberoamericana. Maestra en Arquitectura, UNAM, Doctora en Arquitectura. Estancia posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Especialista en la teoría y de la historia de la Arquitectura del siglo XX, principalmente en el tema del Art Déco.

Fuente:  Magaña Fajardo, Carolina. “Alberto González Pozo: su obra arquitectónica” en Arquitectónica. Nº 14, otoño 2008, pp. 17-35.

Written by Alania

abril 29, 2010 at 06:00

Verde 360

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Verde 360 es una empresa mexicana que se dedica al diseño, construcción y mantenimiento de muros vivos.

Nuestra misión es contribuir al reverdecimiento de las grandes ciudades utilizando tecnologías verdes innovadoras.

Un muro vivo es un bastidor independiente en el que crecen, se desarrollan y se extienden las plantas para formar un jardín vertical, este bastidor cuenta con un sistema de riego que abastece a las plantas para su desarrollo. Se usa un sistema hidropónico, por lo que no se necesita tierra, el agua se recicla por una charola de recuperación, el sistema está diseñado para que la humedad afecte la pared. Se puede instalar en interiores o exteriores, se adapta a diferentes formas y dimensiones, puede ser usado para dividir espacios e incluso tener dos caras vegetativas. Una vez instalado el muro vivo, requiere de un grado mínimo de mantenimiento, el cual varía de acuerdo a las dimensiones y diseño del mismo.

Restaurante Saloto. San Ángel, México, D.F.

Los beneficios que aporta el muro vivo son:

  • Mejora de calidad del aire
  • Reducción de temperaturas en interiores
  • Reducción del fenómeno de isla de calor
  • Mejora en calidad de vida
  • Incremento en áreas verdes
  • Reducción de ruido
  • Plusvalía en bienes raíces

Casa Tamara. Condesa, México, D.F.

Mexicana de Aviación. Condesa, México, D.F.

[1960] La donación del predio que ocupo el Mercado “García Rejón” al Municipio

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Publicado en el Diario de Yucatán el 6 de marzo de 1960

TEXTO DEL DECRETO RELATIVO

En el Diario Oficial de ayer se publicó el Decreto Nº 98, por el cual el Gobierno del Estado dona al Municipio de esta capital el predio donde estuvo ubicado el mercado “García Rejón”, clausurado hace años.

El texto de dicho Decreto es el siguiente:

“ARTÍCULO PRIMERO. – Se dona al Municipio de Mérida el predio marcado con el número quinientos catorce-A de la calle sesenta de esta ciudad, con la condición de que se construya en el mismo, en el término de dos años, un edificio que conste:

a) De un sótano de dos y medio metros de profundidad aproximadamente, que será acondicionado para estacionamiento de vehículos; y

b) De un piso al nivel de la calle en el cual se construirá el bazar de baratilleros con las instalaciones necesarias, puestos, cobertizos, etc., donde serán acomodados todos los comerciantes que conocidos con el nombre de baratilleros, tienen sus puestos ubicados sobre la calle 65, en su tramo comprendido entre las calles 56 y 60 de esta ciudad. El techo de este piso tendrá igual área, cuando menos, a la del predio motivo de la donación. Las cimentaciones y construcciones serán de naturaleza tal, que permitan al Ejecutivo del Estado construir para sí dos pisos más, como mínimo, en cuyo caso el Ayuntamiento de Mérida otorgará las respectivas escrituras de un condominio.

ARTÍCULO SEGUNDO. – Se autoriza al Ejecutivo del Estado a suscribir la documentación necesaria para realizar la donación que se decreta, en la cual se establecerán las condiciones y requisitos que debe cumplir el Ayuntamiento de Mérida.

ARTÍCULO TERCERO. – Se autoriza al Ayuntamiento de Mérida, para vender el sótano del edificio que se construirá en el predio marcado con el número quinientos catorce A, de la calle sesenta de esta ciudad, en una cantidad no menor del avalúo bancario que le corresponda y cuya cantidad será aplicada al pago de la obra ejecutada. (*)

ARTÍCULO CUARTO. – Se autoriza al Ayuntamiento de Mérida para permutar las fracciones necesarias del piso destinado al bazar de baratilleros, con los predios colindantes del marcado con el número quinientos catorce A, de la calle sesenta de esta Ciudad.

ARTÍCULO QUINTO. – Se faculta al Ayuntamiento de Mérida, a otorgar a los ocupantes de los puestos y demás departamentos del bazar de baratilleros que se construirá en el predio número quinientos catorce A de la calle 60 de esta ciudad, concesión para ocuparlos por el término de veinte años, sin perjuicio del pago de las contribuciones o impuestos estatales o municipales establecidos o que en adelante se establezcan y con la condición de que cumplan con todos los requisitos que para los efectos de conservación y limpieza fije el Ayuntamiento de Mérida. La falta de cumplimiento por parte de los ocupantes, de cualquiera de los requisitos establecidos en este artículo, será causa suficiente para que el Ayuntamiento cancele las concesiones y las otorgue a otras personas.

ARTÍCULO SEXTO. – Se autoriza al Ayuntamiento de Mérida a suscribir la documentación necesaria para realizar la venta, permutas y concesiones que se decretan, en las cuales se establecerán las condiciones y requisitos mediantes los cuales se otorga.

ARTÍCULO SÉPTIMO. – Se previene al Ayuntamiento de Mérida que de no concluir la obra totalmente, en el plazo de dos años que se le fija, el predio donado y todas sus construcciones serán revertidas en propiedad del Estado de Yucatán.

TRANSITORIO. – ARTÍCULO ÚNICO. – Este decreto comenzará a regir el día siguiente al de su publicación en el “Diario Oficial” del Gobierno del Estado”.

(*)-Debe sacarse a remate esta venta para obtener el mejor precio posible, en beneficio del Municipio. – N. del D. de Y.

[1965] Vestigios Mayas en la Catedral de Mérida

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Publicado en el Diario de Yucatán el 5 de marzo de 1965

Por: CÉSAR LIZARDI RAMOS

Informó recientemente la prensa yucatanense, que existe el propósito de hacer algunas reformas en la Catedral de Mérida, la cual se levanta en el lado oriental de la plaza mayor de esa ciudad, capital de Yucatán. Las reformas, según los informes, háranse mayormente en el interior del magno templo, señalando como la catedral más antigua de México, pues se terminó en 1598, es decir, 56 años después de fundada la urbe que los mexicanos del centro llamamos todavía Ciudad Blanca, pese al hecho, comprobado a lo largo de visitas incontables, de que sus autoridades municipales y la parte menos educada de su población, hacen todo lo posible por convertir su centro en un basurero.

La catedral, admirable entre otras cosas por la esbeltez de sus torres y la sencillez elegante de su arquitectura, fue construida, como los demás templos de Mérida, con las piedras, brutas o labradas, de los edificios de la ciudad maya de T-Hoo (T-Jo) o Ichcaanzihó (Ichcaanzijó), en cuyo asiento y sobre cuyas majestuosas plataformas levantaron después de 1542 sus palacios Francisco de Montejo Hijo, y sus lugartenientes.

Como es natural, por más que el hecho es ignorado por muchos emeritenses, o meridanos, quienes pasan a diario junto al edificio, ya sea por el lado de la plaza, es decir, por la calle 60 o por su costado norte, que da a la Calle 61, son visibles algunos vestigios mayas y otros de la edad colonial, que sólo conocen unos cuantos yucatanenses y algunos, muy pocos, viajeros curiosos.

UN CENOTE BAJO EL FAMOSÍSIMO EDIFICIO.- El autor de este reportaje tiene la buena fortuna de llevar amistad con unos de los yucatanenses mejor informados en cuanto a las antigüedades, la lengua, la fauna y la flora del extraordinario Yucatán: el Profr. Alfredo Barrera Vásquez.

Y fue precisamente a principios de este año cuando Barrera le preguntó si conocía los fragmentos de columnas mayas que forman parte del sistema de construcción de la catedral. El autor contestó con rubor que no. Lo cual bastó para que el lingüista le guiara hacia el edificio, en cuya fachada principal identifica sin dificultad quien ha visitado y estudiado las ruinas mayas, piedras sin labrar y aún sillares, que formaron parte de edificios mayas antiguos cuya distribución general en un cuadrángulo describe con su pintoresca y no siempre fácil lengua, el obispo Diego de Landa.

Pero los vestigios principales parecen ser los de la fachada norte, muy visibles en la calle 61. Constan de unos fragmentos, o “tambores”, de columnas mayas, uno de ellos, completo y otro incompleto. Su base forma parte del paño del muro. Un poco más al oriente y casi frente a la entrada de un apostadero de coches contiguo a lo que fue Museo de Mérida, Barrera Vásquez mostró un arco empotrado, como de entrada tapiada y explicó que en ese lugar existía un cenote que mucho después de construida la catedral fue cubierto, para levantar sobre él parte del muro norte del edificio. Y en apoyo de su dicho señaló una inscripción tosca, hecha con una punta, que cruza, abajo del arco, la anchura toda de la “entrada tapiada” y que empieza y termina con sendas cruces muy mal diseñadas. La inscripción comienza con la palabra “cenote”. Los otros vocablos no pudieron ser leídos, salvo la fecha 1713, porque la luz no era adecuada; pero Barrera informó que hará 30 años él leía con facilidad relativa la inscripción, hecha, probablemente, por un alarife. Es de creer que dando una iluminación adecuada pueda leerla a su sabor cualquiera curioso inteligente, si acaso encuentra interesantes estos informes, y otros que acerca de la infortunada T-Ho podrán incluirse en esta serie de reportajes, redactados para dar a conocer algunas cosas importantes de las gloriosas provincias mexicanas.

CÉSAR LIZARDI RAMOS

México, Marzo de 1965.- (Especial para el DIARIO DE YUCATÁN en el S. E. de México).

[1950] Urbanísticas: Reglamento por el Arqto. Leopoldo Tommasi López

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Publicado el 02 de marzo de 1950 en el Diario de Yucatán

Por: Arqto. Leopoldo Tommasi López

REGLAMENTO. – Nuestra ciudad de Mérida –por el número de sus habitantes y su ya considerable extensión; por su importancia constructiva y recursos económicos; por el rápido crecimiento horizontal de sus colonias residenciales: en fin, por su categoría urbanística- merece con urgencia, no solo un Plano Regulador que rectifique su presente y norme su futuro, sino un Reglamento que guíe y aconseje las reformas más adecuadas a las obras existentes, y encauce y vigile las que se lleven a cabo.

Ni en las más brillantes épocas constructivas de Mérida, hemos contado con un Reglamento digno de ser tomado en cuenta. En el período gubernamental del Lic. Olegario Molina -1902 a 1906- sólo existían disposiciones aisladas, inconexas, dictadas para satisfacer circunstancias y exigencias de las numerosas obras que se llevaron al cabo en ese lapso. Estas disposiciones fueron compiladas y reformadas durante el gobierno del Gral. Salvador Alvarado, formándose con ellas la primera codificación, aunque incipiente, de nuestras construcciones. En 1919, Enrique Recio, como presidente municipal, autorizó la redacción de unas nuevas Ordenanzas para las obras materiales de Mérida y pueblos de su Municipio, que modificaron el contenido jurídico de las anteriores. Si entonces –hace treinta años- dichas Ordenanzas se consideraban incompletas y peligrosamente anticuadas, ¿cómo podríamos juzgarlas hoy que nuestra ciudad ha alcanzado un importante grado de desarrollo urbanístico? No podemos estar conformes con la vigencia de algunas disposiciones reglamentarias de pésima calidad, tan inadecuadas a las necesidades actuales. No debe aceptarse la suspicacia de que haya mala fe en la aparente indiferencia con que se mira y poco se atiende la arquitectura de nuestra ciudad, al no renovar y modernizar esas disposiciones que controla y supervisan las obras públicas y privadas. No hay mala fe en verdad, aunque no se explica la desidia que se vuelve tolerancia, la tolerancia que se torna en demagogia, la demagogia que se trueca en anarquía.

No es posible que la arquitectura de Mérida siga al garete. Un buen Reglamento de construcciones podría marcar el camino que cada uno debería seguir. En las Ordenanzas vigentes encontramos unas disposiciones ingenuas, otras torpemente redactadas, casi todas exemporáneas. Es tanto más lamentable esta situación cuanto más se construye en la ciudad, pues los errores urbanísticos aumentan en razón al número de obras que se realizan.

Los Reglamentos para la construcción son revisados, en todas las ciudades importantes del mundo, de manera periódica, cada cuatro o cinco años aproximadamente. Algunos, los que más se adelantan a su época, son revisados cada ocho o diez años cuando mucho. Las nuevas experiencias técnicas, los grandes cambios en el concepto estético y filosófico de la arquitectura, el aumento cada vez mayor de población y de servicios municipales, los coeficientes de mortalidad, las acertadas soluciones higiénicas, en fin, todo lo que constituye la vida moderna de las ciudades, van dictando nuevas leyes que corrigen el contenido de los anteriores reglamentos.

La “Asociación de Ingenieros Constructores” –que hoy se llama “Asociación de Ingenieros y Arquitectos de Yucatán”– consciente de esa enorme deficiencia que tanto daño ha causado a nuestra ciudad, propuso, en 1944, un Código de Construcciones para Mérida y sus Colonias. El Ayuntamiento que recibió esa iniciativa que tendía a modernizar y completar las antiguas Ordenanzas municipales, no se dio por enterado ni envió el más elemental y burocrático acuse de recibo. Han transcurrido de esto algunos años, y pues que el urbanismo (…) amplios conocimientos y más experiencia y recursos constructivos, se hace necesario, indispensable y urgente, la redacción de un Reglamento que contenga –sin copias de otros aquellas disposiciones inestables a nuestras características, las más modernas y convenientes (…) en materia de construcción, para salvar a nuestra ciudad del desorden, del feísmo y de la anarquía de que tanto hemos hablado, de los errores de ubicación, de ornamentación, de belleza funcional y arquitectónica.

Todo esto se evitará, en gran parte, por el Reglamento de Construcciones que ha comenzado a redactarse con elementos técnicos del Departamento de Arquitectura del Ayuntamiento de nuestra ciudad.

Leopoldo TOMMASI LÓPEZ