Guía ciclista CDMX

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A pesar de vivir en una ciudad diferente a CDMX he encontrado valioso el documento Guía Ciclista de la Ciudad de México. Sí puedo rodar (2017), para tomar en consideración si has elegido la bicicleta como medio de transporte; una forma cómoda y rápida de moverte con enormes ventajas: ahorro de tiempo y dinero, cero emisiones de carbono y una manera divertida y productiva de realizar ejercicio.

Por las ventajas individuales y colectivas del uso de la bicicleta como medio de transporte, la CDMX incluyó el derecho a la movilidad sustentable a pie o en bici en la Constitución, en todas las leyes y reglamentos:

ARTÍCULO 5º. Movilidad es el derecho de toda persona y de la colectividad a realizar el efectivo desplazamiento de individuos y bienes para acceder, mediante
los diferentes modos de transporte reconocidos en la Ley, a un sistema de movilidad que se ajuste a la jerarquía y principios que se establecen en este ordenamiento, para satisfacer sus necesidades y pleno desarrollo.
LEY DE MOVILIDAD CDMX

La estructura del documento está conformada por siete apartados: introducción, ciudad compartida, para comenzar (qué necesito para rodar), traslados diarios, espacios para tu bici, cultura ciclista, mecánica básica y diario en bici.

A lo largo de la guía se reconocen los derechos del ciclista (como el uso del carril completo), qué debes y no hacer al conducir, además de las recomendaciones que se deben considerar antes de rodar (como una buena alimentación e hidratación), los tipos y tallas de las bicicletas entre las que puede elegir el ciclista y equipo básico, así como recomendaciones para elegir la ruta en la que se va a transitar e incluso un poco de mecánica básica.

Descarga la guía completa o la de bolsillo aquí.

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Ciclo inclusión en América Latina

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Idioma: Español.
Año de publicación: 2015.
Autores: Ramiro Ríos Flores, Alejandro Pablo Taddia, Carlos Felipe Pardo y Natalia Lleras.

Ciclo-inclusión en América Latina y el Caribe: guía para impulsar el uso de la bicicleta es un documento de referencia quienes en la toma de decisiones necesiten lineamentos y referencias con el fin de fomentar una política ciclo-inclusiva en su ciudad.

Este trabajo se desprende de una investigación que realizó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 56 ciudades de América Latina y el Caribe, recolectando 27 indicadores sobre el uso de la bicicleta e información sobre políticas que apoyan el uso de este medio no-motorizado.
Entre los indicadores consultados se encuentran: número de viajes en bicicleta reportados por día, kms de estructura vial para bicicleta, existencia (o no) de un departamento especializado en proyectos en bicicleta, número de ciclistas heridos por cada 100,000 habitantes  e incluso se registraron características de género de los usuarios de la bicicleta.

La guía se estructura en torno a cuatro áreas temáticas necesarias para la formulación de políticas ciclo-inclusivas:

  1. Infraestructura y servicios.
  2. Participación ciudadana.
  3. Aspectos normativos y regulación.
  4. Operación.

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Para México la consulta se realizó en 5 ciudades: CDMX (antes D.F.), Guadalajara, Monterrey, Puebla y La Paz. Vale la pena hacer mención el reconocimiento que hace la guía sobre la Ciudad de México como una de las ciudades pioneras (junto con otras 4 de Latinoamérica) en la implementación y fortalecimiento de políticas ciclo-inclusivas con muy buenos resultados.
La guía está libre y en descarga desde aquí.

 

Espacio habitacional y género en el cine mexicano

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Publicidad en la revista “La familia”.

 

Mauricio Garcés, ¿femenino?
Por: Mónica A. Maorenzic Benedito
[fragmento]

El cine mexicano, al menos hasta mediados del siglo XX, codifica las diferencias de género -entre otras cosas- con la ocupación diferenciada de los espacios en que se desarrolla la vida cotidiana. Las mujeres suelen quedar confinadas al espacio doméstico, mientras que los hombres se asocian con la vida exterior, la amplitud de espacio, las alturas, el traslado, la ingesta de alcohol y los espacios de poder y de espacio físico intelectual.
En este esquema, es notable la ausencia de los personajes masculinos del espacio habitacional. La recámara, la cama, el espejo, el baño y la cocina son espacios simbolizados como femeninos, por lo que al personaje masculino típico prácticamente no lo veremos durmiendo, bañándose, vistiéndose o arreglándose. Es frecuente, en cambio, ver a los personajes masculinos tras un escritorio y rodeados de libros, aunque en la trama no se implique que realizan una labor intelectual. Sólo el hombre “débil”, aquel que adquiere “cualidades femeninas” (generosidad, sacrificio, intuición, etcétera), ocupará espacios “femeninos” como la cocina. A ellos los vemos en la cama sólo si están enfermos o heridos.

Fuente: Maorenzic Benedito, Mónica A. (2016). “Mauricio Garcés, ¿femenino?” en Miradas al cine mexicano Vol. 2. Secretaría de Cultura, IMCINE: Ciudad de México. pp. 17-39.

 

 

 

 

Árboles recomendables para las ciudades de la Península de Yucatán

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El Centro de Investigación Científica de Yucatán publicó en 2007 de los autores Roger Orellana, Lilia Carrillo y Verónica Franco el libro “Árboles recomendables para las calles de las ciudades de la Península de Yucatán”.

En “Árboles recomendables para las calles de las ciudades de la Península de Yucatán”, se hace una invitación a conocer los árboles nativos de nuestra región y algunos exóticos, que además de su belleza nos proporcionarán muchos otros beneficios: disminución de la radiación directa que agudiza el aumento de la temperatura propiciada por kilómetros de concreto, aire más limpio y rico en oxígeno, un paisaje armónico y estético, por mencionar algunos.

 

Las características que se toman en cuenta en el texto sobre los árboles consisten en: los atributos que han sido seleccionados, la importancia de la sombra, la trayectoria del sol en Mérida a lo largo del año y las sombras, la posibilidad de establecer árboles en las calles, recomendaciones para establecer pocetas, substratos recomendados, cuándo trasplantar, el mantenimiento de los árboles en las calles, cómo y dónde adquirir el árbol deseado y las diferencias entre plantar, trasplantar y sembrar.

Se presentan además seis categorías de árboles:

  • Árboles nativos de gran porte para plantar en las calles.
  • Árboles nativos de porte regular y pequeño para plantar en las calles.
  • Árboles exóticos recomendables por sus características.
  • Palmeras nativas y exóticas recomendables.
  • Árboles de sombra proyectada desde el jardín de casa.
  • Árboles no recomendables.

Descarga vía: Researchgate.

 

 

 

 

Gracias Tomo!

TOMO es un suplemento de arte, diseño y arquitectura que sale mensualmente en el periódico Excélsior de México. Se distribuye en todo el país con 60,000 ejemplares.

TOMO selecciona un tema que se aborda desde una óptica plural con énfasis en el arte, la arquitectura y el diseño. Es un espacio de vanguardia coleccionable, punto de encuentro de las principales ideas y tendencias de México y el mundo.

Ha sido un honor aparecer en la edición en línea de TOMO en las secciones: ‘Ahí vienen’, así como en la edición de TOMO impreso con una intervención sobre el “Transporte Urbano de Curitiba / Origen del metrobús de la ciudad de México”.

Ahí vienen
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Transporte Urbano de Curitiba
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El Hospital del Niño Lisiado “Beatriz Velasco de Alemán”

Por: Ileana G. Góngora Hernández [Alania]

La historia de la ciudad de Mérida ha sido objeto de estudio de algunos profesionales, que han reseñado sobre los eventos cronológicos acontecidos desde su fundación, no hay que olvidar que está formada por cicatrices físicas, de edificios que han sido construidos y posteriormente destruidos, por lo que ya no existen en la memoria de los pobladores de la ciudad de Mérida, uno de esos casos es el del “Hospital del Niño Lisiado Beatriz Velasco de Alemán” que existió como institución de beneficencia de la década de 1950 hasta 1970, en la que fue ordenada su clausura, he aquí parte de la historia del edificio, documentada a partir de hallazgos hemerográficos:

En 1946, surgió el proyecto de la obra al fundarse el Comité Pro-Niño Lisiado, encabezado por el Dr. Fernando Guzmán Espinosa; en 1947 se formó la Fundación Pro-Niño Lisiado y ese mismo año se fundó el Comité de Damas del Patronato. La Fundación tuvo un registro de enfermos que fue aumentando en un cien por ciento durante cada uno de sus tres años de labor, tiempo durante el cual los tratamientos e intervenciones quirúrgicas modernos (para la época) rehabilitaron a muchos niños con capacidades diferentes, el trabajo que esta Fundación realizaba era tan importante que recibió ayuda de la institución más importante en esa especialidad en los Estados Unidos, la “Fundación Roosevelt”, la cual contribuyó enviando manuales, orientaciones y técnicas para el desenvolvimiento social y médico de la Fundación Pro-Niño Lisiado.

El Lic. Vicente Erosa Cámara contribuyó con su iniciativa para que la Legislatura del Estado concediera autorización para que el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Mérida donaran un terreno para la construcción del Hospital, con la colaboración de autoridades locales y del Sr. Tomás Marentes Miranda, entonces subdirector de la Lotería Nacional. [1]

Con fecha 17 de diciembre de 1950 se publicó en el Diario de Yucatán un memorial dedicado al  entonces subgerente de la Lotería Nacional para la Beneficencia Pública, Sr. Tomás Marentes Miranda, en el que se solicitaba a la Cruz Roja una ayuda económica de ciento cincuenta mil pesos para la construcción del Hospital del Niño Lisiado; la Fundación había advertido un alarmante número de casos de niños con capacidades diferentes por enfermedades como la poliomelitis, tuberculosis ósea, raquitismo, etcétera; para esas fechas el “Patronato Pro-Niño Lisiado, Institución de Beneficencia Privada” ya contaba con el terreno de 10,000 m² en la colonia Miguel Alemán, donado por el Superior Gobierno del Estado y el H. Ayuntamiento de Mérida. [2]

El Sr. Marentes respondió el memorial a la Fundación diciendo que la Lotería Nacional contribuiría con cincuenta mil pesos para la construcción del Hospital y se comprometía a gestionar cien mil pesos más de otras instituciones, ya que la función normal de la Lotería Nacional era obtener fondos mediante la venta de billetes para contribuir exclusivamente al presupuesto de la Secretaría de Salud y Asistencia, por lo que no contaban con una partida destinada a subsidios, aunque se tomaron en cuenta los propósitos de beneficio social que el Patronato ofrecía con esta obra para efectuar el donativo y un compromiso de gestión por una cantidad mayor. [3]

Las gestiones para la construcción del Hospital siguieron, el Lic. Miguel Alemán donó veinte mil pesos de manera personal[4]; el Senador Antonio Bermúdez, director de PEMEX, donó diez mil pesos[5]; el Lic. Ramón Beteta, secretario de Hacienda y Crédito Público y el Lic. Agustín García López, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, donaron cada uno cinco mil pesos[6]; el Sr. Antonio Díaz Lombardo, director del Seguro Social, donó cinco mil pesos[7], el ministro Lic. Gual Vidal donó cinco mil pesos y el Lic. Martínez Báez, ministro de economía donó cien pesos, con lo que se reunió la cantidad de cien mil cien pesos; ciento dieciocho donantes yucatecos contribuyeron con la suma global de ciento dieciocho mil novecientos setenta y cinco pesos con veintitrés centavos a lo que se une el valor del terreno de treinta mil pesos, donado por el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento[8]. Cuando ya existía más de la mitad de la construcción, hubo una deuda de ciento veinticinco mil pesos, que el Sr. Marentes, entonces Gobernador, no pudo aportar, por lo que se acudió de nuevo a la iniciativa privada para saldarla. [9] Los equipos fueron donados por conocidas personas de la época: la Sra. Gutiérrez viuda de Berzunza, los Sres. Augusto Iturralde, Lic. Alfredo Molina Castilla, Ing. Alfredo Medina Vidiella, Ramiro Bojórquez Castillo y José Janeiro, así como por la empresa comercial Sears Roebuck de México, S.A. [10]

El 6 de junio de 1950 fue la colocación de la primera piedra del Hospital, por parte del Sr. Presidente Miguel Alemán Valdés durante su gira por el sureste del país, la piedra contenía la inscripción:

“El Sr. Miguel Alemán Valdés, Presidente de la República Mexicana, colocó la primera piedra del Hospital que construirá la Fundación Pro-Niño Lisiado, en este terreno donado por el Superior Gobierno del Estado y el H. Ayuntamiento de Mérida 1947-1949. Junio de 1950.”[11]

Encima del lugar en el que fue depositada la piedra, había una cartelera de dos metros de ancho y uno de largo con el dibujo del anteproyecto del hospital.

04 julio 1951 [Diario de Yucatán]
04 julio 1951@ Diario de Yucatán

El Hospital quedó bajo los auspicios de la Sra. Beatriz Velasco de Alemán, por sus sentimientos altruistas como primera dama de la Nación y por ser el Lic. Alemán quien contribuyó con el donativo personal más importante para la realización de la obra.[12]

El día 1º de febrero de 1952, se efectuó la inauguración del Hospital por parte del Secretario de Agricultura y Ganadería, Nazario Ortiz Garza en representación del Sr. Presidente de la República.[13] La placa conmemorativa, empotrada en una de las paredes del pasillo central del edificio, decía:

<<Hospital Ortopédico “Beatriz Velasco de Alemán”, inaugurado por el C. Presidente de la República, Licenciado Don Miguel Alemán Valdés, el día 1º de febrero de 1952, fecha de la toma de posesión del Gobierno del Estado del Sr. Tomás Marentes Miranda, principal benefactor de la obra, siendo miembros del H. Patronato de la Fundación Pro-Niño Lisiado, Institución de Beneficencia Privada, los sres. Lic. Manuel Ríos Covián, Manuel Zapata Espinosa, Ing. Tomás E.Dutton, Herberto Gutiérrez C., Augusto Rosado Cantón, Henry G. Krausse y Dr. Fernando Guzmán Espinosa, primer director de este hospital y autor de la iniciativa para su construcción>>.[14]

02 febrero 1972 @ Diario de Yucatán
02 febrero 1972 @ Diario de Yucatán

La obra se concluyó en tres meses con un costo de más de medio millón de pesos.[15] El Diario de Yucatán documenta como proyectista del Hospital al Arqto. Miguel Ángel Cervera Mangas y como constructor al Ing. Miguel A. Cervera M. El edificio contaba con: oficinas de la dirección, administración y archivos, salón de conferencias, biblioteca, salas de consulta externa, de ortopedia, departamento de electroterapia, hidroterapia, mecanoterapia, rayos X, sala de operaciones, laboratorio, botica, dos pabellones, uno para niños y otro para niñas, y los servicios de comedor y lavandería.[16]

Hacia 1970, el Diario de Yucatán publica con fecha 25 de agosto de 1970 que el Gobernador Carlos Loret de Mola Mediz anunció la creación de seis nuevas escuelas secundarias federales en Yucatán, dos en Mérida y cuatro en el interior del Estado, según un acuerdo con el Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría de Educación Pública, Raúl Pous Ortiz, quien vino a investigar las necesidades educativas en Yucatán; el Sr. Pous visitó las colonias Francisco I. Madero y Miguel Alemán, así como el predio Villa Palmira, donde serían instaladas las nuevas secundarias de la ciudad y la número dos que en ese momento funcionaba en Santa Ana, por lo cual se esperaba que el Club Rotario entregara al Gobierno del Estado el edificio del “Hospital del Niño Lisiado” para la instalación de una de estas escuelas.[17]

El día de publicación de la nota, el 26 de agosto de 1970, representantes del Club Rotario fueron al Palacio de Gobierno a donar el predio, acto seguido el Gobernador dispuso que el equipo médico se trasladara al Hospital O’Horán, lo cual provocó sorpresa entre los ciudadanos debido a que no se tenía conocimiento de que la institución hubiera sido clausurada, otra sorpresa fue el hecho de que se hubiera solicitado al Club Rotario  que donara el edificio ya que esta sociedad no intervenía en la administración o en la dirección médica del Hospital. [18]

El Dr. Fernando Guzmán Espinosa, ex-director del Hospital “Beatriz Velasco de Alemán” declaró en entrevista al Diario de Yucatán que en el Hospital trabajaban los doctores Orlando Orozco Herrera, Efraín Duarte Ancona y el mismo doctor Guzmán y el anestesista Lorenzo León Palma sin paga alguna; el Gobierno Federal dio un subsidio para pagar enfermeras, luz, afanadores, etc. Los padres de los pacientes eran los que más ayudaban, las señoras lavaban la ropa y los señores ofrecían trabajo según su oficio a cambio de operaciones o consultas. En palabras del doctor Guzmán, el Club Rotario únicamente inició la obra y constituyó la Fundación, bajo cuyos auspicios funcionaba el Hospital, aunque en una ocasión que se le solicitó ayuda al Club Rotario este respondió que ellos iniciaban las obras pero que éstas después se desarrollarían solas.

El Hospital fue importante en el ámbito de la salud, ya que ahí se aplicaron las primeras vacunas contra la polio en Yucatán y tal vez en el país, se trabajó con programas nacionales e internacionales, fue el lugar donde se celebró el Primer Congreso de Rehabilitación de provincia en México y se llevaron a cabo numerosas convenciones de cirugía ortopédica. El instituto llevó una vida ininterrumpida de trabajo, dejó de trabajar el 1º de agosto de 1970, fecha en la que salió de vacaciones reglamentarias el personal.[19]

El 19 de septiembre de 1971, el Gobernador Sr. Loret de Mola informó de la venta en un millón de pesos de los terrenos y parte de las instalaciones del “Hospital del Niño Lisiado”.[20]

La última referencia hemerográfica es un anuncio con fecha 20 de febrero de 1972 (veinte años después de la inauguración del Hospital), en el que se ofrecen en venta catorce lotes de casas desde noventa mil pesos en los terrenos del ex-Hospital del Niño Lisiado, la “mejor zona de Mérida”, de un proyecto perteneciente al Ing. Fausto Bello y Arqto. Jorge Ongay.[21]

20 febrero 1972 [Diario de Yucatán]
20 febrero 1972 @ Diario de Yucatán

Este proyecto fue fruto del esfuerzo de cooperación de la iniciativa privada con las autoridades locales y nacionales, fue costeado por los diferentes sectores sociales de Mérida y funcionó durante dieciocho años ininterrumpidos con la finalidad de aliviar el dolor de los niños con capacidades diferentes, fue desmantelado sin aviso alguno y sus equipos llevados al Hospital O´Horán; la Escuela Secundaria anunciada no fue instalada en ese lugar, por lo que el desalojo inmediato no es justificado.

Solamente los que formaron parte de la historia conocerían las razones por la que una institución de beneficencia con fines tan altruistas haya pasado a la historia de nuestra ciudad sin pena ni gloria para las actuales generaciones; una institución que refleja lo que la sociedad organizada puede llegar a ejecutar con decisión y buena fe.

REFERENCIAS


[1] Diario de Yucatán, 2 de febrero de 1952, p.12. Año XXVII, Tomo CIII, Nº 9160.
[2] Diario de Yucatán, 17 de abril de 1950, Vida Social, p.5. Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8513.
[3] Diario de Yucatán, 27 de abril de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8523.
[4] Diario de Yucatán, 17 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8542.
[5] Diario de Yucatán, 30 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8555.
[6] Diario de Yucatán, 31 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8556.
[7] Diario de Yucatán, 1º de junio de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8557.
[8] Diario de Yucatán, 7 de junio de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8563.
[9] Diario de Yucatán, 27 de agosto de 1970, p. 2. Año XLVI, Tomo CLXXXIV, Nº 16,273.
[10] Op. Cit.
[11] Op. Cit.
[12] Ídem.
[13] Diario de Yucatán, 30 de enero de 1952, Vida Social, p.5. Año XXVII, Tomo CIII, Nº 9157.
[14] Op. Cit.
[15] Op. Cit.
[16] Op. Cit.
[17] Diario de Yucatán, 25 de agosto de 1970, Notas de Palacio, p. 2. Año XLVI, Tomo CLXXXIV, Nº 16,271.
[18] Op. Cit.
[19] Ídem.
[20] Diario de Yucatán, 21 de septiembre de 1971, p. 2. Año XXVII, Tomo CXCI, Nº 16,656.[21] Diario de Yucatán, 20 de febrero de 1972, p. 6. Año XLVII, Tomo CXCIII, Nº 16,803.

Publicado en la Revista “Al pie de la Letra”; Nº 9; abril 2008; Universidad Modelo; Mérida, Yucatán, México.