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[1952] La inauguración del Edificio de la Facultad de Medicina

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Publicado el 1º de febrero de 1952 en el Diario de Yucatán

Torrente

Facultad de Medicina - Fotografía: Torrente

Ayer en la mañana, como estaba dispuesto, fué inaugurado el nuevo edificio de la Facultad de Medicina, ubicado frente al Hospital O’Horán.

La ceremonia de inauguración fué presidida por los Sres. Nazario Ortiz Garza, secretario de Agricultura y Ganadería; Lic. Humberto Esquivel Medina y Tomás Marentes Miranda, gobernador interino y electo, respectivamente; Dr. Augusto Castellanos González, representante de la Universidad de la Habana; Dr. Eduardo Urzáiz Rodríguez, rector de la Universidad Nacional del Sureste; Gral. Conrado Salido Muñoz comandante de la 32 a. Zona Militar; Dr. Pedro Cámara Milán, diretor de la Facultad de Medicina; Gral. Paz Faz Riza y diputado federal Evelio González Treviño. Además asisitieron numerosos funcionarios locales, médicos y estudiantes de Medicina.

Después de un breve recorrido, en que el Sr. Ortiz Garza vistió los múltiples departamentos de los dos pisos del edificio, acompañado por los Sres. Lic. Esquivel Medina y Marentes Miranda y una larga comitiva, el alto funcionario visitante descubrió una placa alusiva a la inauguración, en el piso bajo, que reza:

Este edificio destinado a la Facultad de Medicina y Cirugía fué construido bajo el Gobierno Constitucional del profesor José González Beytia, 1946-1952, e inaugurado el día 31 de enero del último año citado por el Gobernador Interino del Estado, Lic. Humberto Esquivel Medina.

El acto fue rubricado con aplausos.

En el salón respectivo había una exposición anatómica de treápanos del mastoides, presentada por el joven especialista Dr. Fernando Torre Gamboa, con la muestra de todos los tiempos operatorios, en piezas anatómicas originales.

Después de la ceremonia de inauguración, la concurrencia se trasladó a la Sala de Conferencias, donde el rector de la Universidad leyó un discurso, en que recordó que hace 36 años, el general Salvador Alvarado colocó la primera piedra para la construcción de un edificio propio para la Facultad de Medicina, con el criterio que era necesario fomentar la educación superior. Por cuestiones políticas e incompetencias económicas de los gobiernos, el proyecto apenas germinó en cuatro paredones antiestéticos, que fueron, con el tiempo, madriguera de toda suerte de alimañas y terreno propicio para la maleza. No fué sino hasta hace pocos años, cuando en una cena que un grupo de médicos ofrecía al Profr. González Beytia, a la sazón gobernador electo, éste ofreció construir la citada escuela, y por el aumento del número de alumnos, hubo que hacer un nuevo proyecto, demoler los paredones y levantar el moderno edificio en proporciones más dilatadas. El discursasnte subrayó que la obra no está terminada y que falta algo muy importante, un presupuesto suficiente para hacer funcionar las dependencias de la Facultad, a fin de que no se convierta en un “elefante blanco”.

Por último, dijo que si el nuevo gobernador dota a la Escuela de Medicina de todo lo necesario para comenzar a funcionar, se hará acreedor a la gratitud de todos los profesores de la misma y de los estudiantes en general.

A continuación, como último número del programa, leyó un interesante discurso suyo el Dr. Castellanos González. El distinguido pediatra cubano agradeció, a nombre del rector de la Universidad de La Habana, Dr. Clemente Inclán; del decano de los profesores, Dr. Vieta, y del cuerpo médico docente de la misma, la invitación que el Gobierno del Estado y los elementos docentes de la Facultad de Medicina de Yucatán le hicieron para asistir a la inauguración del flamante edificio.

El especialista visitante hizo una larga exposición sobre la función de los profesores y de las escuelas universitarias, donde, dijo, se funden, modelan y acrisolan los sentimientos que han de plasmar la orientación definitiva del profesionista, en beneficio de la sociedad. Agregó que es necesario que se vuelva al culto del espíritu, para lo cual la Universidad y sus escuelas tienen que dar ese servicio y los profesores cumplir esa tarea. Habló luego de las condiciones esenciales de un auténtico profesor, altruismo, idealismo,don de justicia y espíritu de sacrificio, merced a lo cual la Universidad se convierte en un centro de honor y decencia.

El Dr. Castellanos expresó su optimismo en que el Sr. Marentes Miranda hará fecundar la incipiente semilla puesta en sus manos, lo cual es de primordial importancia para la Universidad yucateca. Agregó que las clases obrera, burócrata y profesionista tienen puesta su confianza en que el nuevo gobernante conducirá a Yucatán hacia una situación nueva y bienhechora y de la Escuela de Medicina se convertirá en un foco de cultura.

Por último, el discursante pidió que bendiga a México y particularmente, a Yucatán.

La ceremonia fue amenizada por la Orquesta Típica ‘Yukalpetén’.

El nuevo edificio tiene, en la parte baja, los laboratorios de Anatomía, Patología, Fisiología y Química Médica; una Sala de Conferencias, con lunetario, bálcony y elegante escenario, estilo cinematográfico, con cupo para unas 200 personas; una sala anexa, para que el conferenciante se prepare o descanse en un intermedio de su disertación; el auditorio, el salón de archivo, la biblioteca, una sala de exhibición, sala de controles, la Conserjería y cuatro aulas. En el segundo piso, el edificio cuenta con la Dirección y la Secretaría, 8 aulas más; una Aula Magna, con cupo para 100 alumnos; otra de exámenes profesionales, con cupo de 40, servicios sanitarios, una sala intitulada Colegio Médico, donde las sociedades científicas pueden celebrar sus sesiones; la Dirección de la Escuela de Enfermería, sita en el mismo edificio, una sala para exámenes profesionales de esta última escuela y el cuarto del conserje. De las 12 aulas en total, 8 serán para la Facultad de Medicina y las restantes para la Escuela de Enermería.

En el costado norte del edificio hay una amplia plazoleta para el establecimiento de coches y en el lado sur, la piscina, un edificio para bombeo de agua, un pequeño jardín y el campo de tenis y básquetbol.

El local, además, tiene absolutas condiciones de higiene y ventilación. con vergeles en el costado oriente. La vasta obra, con un frente total de más de 200 metros, tuvo un costo de $1.404,053.91, según se informó oficialmente: fue iniciada en julio de 1948 y terminada bajo el gobierno interino del Lic. Esquivel Medina.

Según opinión de la mayoría de los funcionarios visitantes, el moderno edificio de la Facultad de Medicina es uno de los más amplios y mejores de los de su clase en todo el país. – F. E. R.

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El Hospital del Niño Lisiado “Beatriz Velasco de Alemán”

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Por: Ileana G. Góngora Hernández [Alania]

La historia de la ciudad de Mérida ha sido objeto de estudio de algunos profesionales, que han reseñado sobre los eventos cronológicos acontecidos desde su fundación, no hay que olvidar que está formada por cicatrices físicas, de edificios que han sido construidos y posteriormente destruidos, por lo que ya no existen en la memoria de los pobladores de la ciudad de Mérida, uno de esos casos es el del “Hospital del Niño Lisiado Beatriz Velasco de Alemán” que existió como institución de beneficencia de la década de 1950 hasta 1970, en la que fue ordenada su clausura, he aquí parte de la historia del edificio, documentada a partir de hallazgos hemerográficos:

En 1946, surgió el proyecto de la obra al fundarse el Comité Pro-Niño Lisiado, encabezado por el Dr. Fernando Guzmán Espinosa; en 1947 se formó la Fundación Pro-Niño Lisiado y ese mismo año se fundó el Comité de Damas del Patronato. La Fundación tuvo un registro de enfermos que fue aumentando en un cien por ciento durante cada uno de sus tres años de labor, tiempo durante el cual los tratamientos e intervenciones quirúrgicas modernos (para la época) rehabilitaron a muchos niños con capacidades diferentes, el trabajo que esta Fundación realizaba era tan importante que recibió ayuda de la institución más importante en esa especialidad en los Estados Unidos, la “Fundación Roosevelt”, la cual contribuyó enviando manuales, orientaciones y técnicas para el desenvolvimiento social y médico de la Fundación Pro-Niño Lisiado.

El Lic. Vicente Erosa Cámara contribuyó con su iniciativa para que la Legislatura del Estado concediera autorización para que el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Mérida donaran un terreno para la construcción del Hospital, con la colaboración de autoridades locales y del Sr. Tomás Marentes Miranda, entonces subdirector de la Lotería Nacional. [1]

Con fecha 17 de diciembre de 1950 se publicó en el Diario de Yucatán un memorial dedicado al  entonces subgerente de la Lotería Nacional para la Beneficencia Pública, Sr. Tomás Marentes Miranda, en el que se solicitaba a la Cruz Roja una ayuda económica de ciento cincuenta mil pesos para la construcción del Hospital del Niño Lisiado; la Fundación había advertido un alarmante número de casos de niños con capacidades diferentes por enfermedades como la poliomelitis, tuberculosis ósea, raquitismo, etcétera; para esas fechas el “Patronato Pro-Niño Lisiado, Institución de Beneficencia Privada” ya contaba con el terreno de 10,000 m² en la colonia Miguel Alemán, donado por el Superior Gobierno del Estado y el H. Ayuntamiento de Mérida. [2]

El Sr. Marentes respondió el memorial a la Fundación diciendo que la Lotería Nacional contribuiría con cincuenta mil pesos para la construcción del Hospital y se comprometía a gestionar cien mil pesos más de otras instituciones, ya que la función normal de la Lotería Nacional era obtener fondos mediante la venta de billetes para contribuir exclusivamente al presupuesto de la Secretaría de Salud y Asistencia, por lo que no contaban con una partida destinada a subsidios, aunque se tomaron en cuenta los propósitos de beneficio social que el Patronato ofrecía con esta obra para efectuar el donativo y un compromiso de gestión por una cantidad mayor. [3]

Las gestiones para la construcción del Hospital siguieron, el Lic. Miguel Alemán donó veinte mil pesos de manera personal[4]; el Senador Antonio Bermúdez, director de PEMEX, donó diez mil pesos[5]; el Lic. Ramón Beteta, secretario de Hacienda y Crédito Público y el Lic. Agustín García López, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, donaron cada uno cinco mil pesos[6]; el Sr. Antonio Díaz Lombardo, director del Seguro Social, donó cinco mil pesos[7], el ministro Lic. Gual Vidal donó cinco mil pesos y el Lic. Martínez Báez, ministro de economía donó cien pesos, con lo que se reunió la cantidad de cien mil cien pesos; ciento dieciocho donantes yucatecos contribuyeron con la suma global de ciento dieciocho mil novecientos setenta y cinco pesos con veintitrés centavos a lo que se une el valor del terreno de treinta mil pesos, donado por el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento[8]. Cuando ya existía más de la mitad de la construcción, hubo una deuda de ciento veinticinco mil pesos, que el Sr. Marentes, entonces Gobernador, no pudo aportar, por lo que se acudió de nuevo a la iniciativa privada para saldarla. [9] Los equipos fueron donados por conocidas personas de la época: la Sra. Gutiérrez viuda de Berzunza, los Sres. Augusto Iturralde, Lic. Alfredo Molina Castilla, Ing. Alfredo Medina Vidiella, Ramiro Bojórquez Castillo y José Janeiro, así como por la empresa comercial Sears Roebuck de México, S.A. [10]

El 6 de junio de 1950 fue la colocación de la primera piedra del Hospital, por parte del Sr. Presidente Miguel Alemán Valdés durante su gira por el sureste del país, la piedra contenía la inscripción:

“El Sr. Miguel Alemán Valdés, Presidente de la República Mexicana, colocó la primera piedra del Hospital que construirá la Fundación Pro-Niño Lisiado, en este terreno donado por el Superior Gobierno del Estado y el H. Ayuntamiento de Mérida 1947-1949. Junio de 1950.”[11]

Encima del lugar en el que fue depositada la piedra, había una cartelera de dos metros de ancho y uno de largo con el dibujo del anteproyecto del hospital.

04 julio 1951 [Diario de Yucatán]

04 julio 1951@ Diario de Yucatán

El Hospital quedó bajo los auspicios de la Sra. Beatriz Velasco de Alemán, por sus sentimientos altruistas como primera dama de la Nación y por ser el Lic. Alemán quien contribuyó con el donativo personal más importante para la realización de la obra.[12]

El día 1º de febrero de 1952, se efectuó la inauguración del Hospital por parte del Secretario de Agricultura y Ganadería, Nazario Ortiz Garza en representación del Sr. Presidente de la República.[13] La placa conmemorativa, empotrada en una de las paredes del pasillo central del edificio, decía:

<<Hospital Ortopédico “Beatriz Velasco de Alemán”, inaugurado por el C. Presidente de la República, Licenciado Don Miguel Alemán Valdés, el día 1º de febrero de 1952, fecha de la toma de posesión del Gobierno del Estado del Sr. Tomás Marentes Miranda, principal benefactor de la obra, siendo miembros del H. Patronato de la Fundación Pro-Niño Lisiado, Institución de Beneficencia Privada, los sres. Lic. Manuel Ríos Covián, Manuel Zapata Espinosa, Ing. Tomás E.Dutton, Herberto Gutiérrez C., Augusto Rosado Cantón, Henry G. Krausse y Dr. Fernando Guzmán Espinosa, primer director de este hospital y autor de la iniciativa para su construcción>>.[14]

02 febrero 1972 @ Diario de Yucatán

02 febrero 1972 @ Diario de Yucatán

La obra se concluyó en tres meses con un costo de más de medio millón de pesos.[15] El Diario de Yucatán documenta como proyectista del Hospital al Arqto. Miguel Ángel Cervera Mangas y como constructor al Ing. Miguel A. Cervera M. El edificio contaba con: oficinas de la dirección, administración y archivos, salón de conferencias, biblioteca, salas de consulta externa, de ortopedia, departamento de electroterapia, hidroterapia, mecanoterapia, rayos X, sala de operaciones, laboratorio, botica, dos pabellones, uno para niños y otro para niñas, y los servicios de comedor y lavandería.[16]

Hacia 1970, el Diario de Yucatán publica con fecha 25 de agosto de 1970 que el Gobernador Carlos Loret de Mola Mediz anunció la creación de seis nuevas escuelas secundarias federales en Yucatán, dos en Mérida y cuatro en el interior del Estado, según un acuerdo con el Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría de Educación Pública, Raúl Pous Ortiz, quien vino a investigar las necesidades educativas en Yucatán; el Sr. Pous visitó las colonias Francisco I. Madero y Miguel Alemán, así como el predio Villa Palmira, donde serían instaladas las nuevas secundarias de la ciudad y la número dos que en ese momento funcionaba en Santa Ana, por lo cual se esperaba que el Club Rotario entregara al Gobierno del Estado el edificio del “Hospital del Niño Lisiado” para la instalación de una de estas escuelas.[17]

El día de publicación de la nota, el 26 de agosto de 1970, representantes del Club Rotario fueron al Palacio de Gobierno a donar el predio, acto seguido el Gobernador dispuso que el equipo médico se trasladara al Hospital O’Horán, lo cual provocó sorpresa entre los ciudadanos debido a que no se tenía conocimiento de que la institución hubiera sido clausurada, otra sorpresa fue el hecho de que se hubiera solicitado al Club Rotario  que donara el edificio ya que esta sociedad no intervenía en la administración o en la dirección médica del Hospital. [18]

El Dr. Fernando Guzmán Espinosa, ex-director del Hospital “Beatriz Velasco de Alemán” declaró en entrevista al Diario de Yucatán que en el Hospital trabajaban los doctores Orlando Orozco Herrera, Efraín Duarte Ancona y el mismo doctor Guzmán y el anestesista Lorenzo León Palma sin paga alguna; el Gobierno Federal dio un subsidio para pagar enfermeras, luz, afanadores, etc. Los padres de los pacientes eran los que más ayudaban, las señoras lavaban la ropa y los señores ofrecían trabajo según su oficio a cambio de operaciones o consultas. En palabras del doctor Guzmán, el Club Rotario únicamente inició la obra y constituyó la Fundación, bajo cuyos auspicios funcionaba el Hospital, aunque en una ocasión que se le solicitó ayuda al Club Rotario este respondió que ellos iniciaban las obras pero que éstas después se desarrollarían solas.

El Hospital fue importante en el ámbito de la salud, ya que ahí se aplicaron las primeras vacunas contra la polio en Yucatán y tal vez en el país, se trabajó con programas nacionales e internacionales, fue el lugar donde se celebró el Primer Congreso de Rehabilitación de provincia en México y se llevaron a cabo numerosas convenciones de cirugía ortopédica. El instituto llevó una vida ininterrumpida de trabajo, dejó de trabajar el 1º de agosto de 1970, fecha en la que salió de vacaciones reglamentarias el personal.[19]

El 19 de septiembre de 1971, el Gobernador Sr. Loret de Mola informó de la venta en un millón de pesos de los terrenos y parte de las instalaciones del “Hospital del Niño Lisiado”.[20]

La última referencia hemerográfica es un anuncio con fecha 20 de febrero de 1972 (veinte años después de la inauguración del Hospital), en el que se ofrecen en venta catorce lotes de casas desde noventa mil pesos en los terrenos del ex-Hospital del Niño Lisiado, la “mejor zona de Mérida”, de un proyecto perteneciente al Ing. Fausto Bello y Arqto. Jorge Ongay.[21]

20 febrero 1972 [Diario de Yucatán]

20 febrero 1972 @ Diario de Yucatán

Este proyecto fue fruto del esfuerzo de cooperación de la iniciativa privada con las autoridades locales y nacionales, fue costeado por los diferentes sectores sociales de Mérida y funcionó durante dieciocho años ininterrumpidos con la finalidad de aliviar el dolor de los niños con capacidades diferentes, fue desmantelado sin aviso alguno y sus equipos llevados al Hospital O´Horán; la Escuela Secundaria anunciada no fue instalada en ese lugar, por lo que el desalojo inmediato no es justificado.

Solamente los que formaron parte de la historia conocerían las razones por la que una institución de beneficencia con fines tan altruistas haya pasado a la historia de nuestra ciudad sin pena ni gloria para las actuales generaciones; una institución que refleja lo que la sociedad organizada puede llegar a ejecutar con decisión y buena fe.

REFERENCIAS


[1] Diario de Yucatán, 2 de febrero de 1952, p.12. Año XXVII, Tomo CIII, Nº 9160.

[2] Diario de Yucatán, 17 de abril de 1950, Vida Social, p.5. Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8513.

[3] Diario de Yucatán, 27 de abril de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8523.

[4] Diario de Yucatán, 17 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8542.

[5] Diario de Yucatán, 30 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXV, Tomo XCVI, Nº 8555.

[6] Diario de Yucatán, 31 de mayo de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8556.

[7] Diario de Yucatán, 1º de junio de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8557.

[8] Diario de Yucatán, 7 de junio de 1950, 1ª plana Año XXVI, Tomo XLVI, Nº 8563.

[9] Diario de Yucatán, 27 de agosto de 1970, p. 2. Año XLVI, Tomo CLXXXIV, Nº 16,273.

[10] Op. Cit.

[11] Op. Cit.

[12] Ídem.

[13] Diario de Yucatán, 30 de enero de 1952, Vida Social, p.5. Año XXVII, Tomo CIII, Nº 9157.

[14] Op. Cit.

[15] Op. Cit.

[16] Op. Cit.

[17] Diario de Yucatán, 25 de agosto de 1970, Notas de Palacio, p. 2. Año XLVI, Tomo CLXXXIV, Nº 16,271.

[18] Op. Cit.

[19] Ídem.

[20] Diario de Yucatán, 21 de septiembre de 1971, p. 2. Año XXVII, Tomo CXCI, Nº 16,656.

[21] Diario de Yucatán, 20 de febrero de 1972, p. 6. Año XLVII, Tomo CXCIII, Nº 16,803.

Publicado en la Revista “Al pie de la Letra”; Nº 9; abril 2008; Universidad Modelo; Mérida, Yucatán, México.

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