¿Dónde están todas las mujeres arquitectas? [traducción]

Desde hace un par de meses se ha abierto una discusión sobre la posición y visibilidad de las arquitectas en la disciplina de la arquitectura, por lo que se han estado publicando en diversos medios editoriales algunas opiniones al respecto. 
Abro esta discusión y la acerco a los lectores con este primer artículo de opinión por Allison Arieff, escritora de opinión que se enfoca en el diseño y la arquitectura y publicado originalmente con fecha 15 de diciembre de 2018 en la versión digital de The New York Times, la cual traduzco y transcribo en su forma más fiel.


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Traducción: Ileana G. Góngora H. 

Si cerca de la mitad de los estudiantes de arquitectura son mujeres. ¿Por qué son pocas las que se incorporan a la industria después de su graduación?

Por: Allison Arieff


Para tener una idea del estado de las mujeres en la arquitectura, hay que considerar que la firma que se está posicionando con el más alto perfil en la arquitectura a nivel mundial cuenta ahora mismo con dos mujeres en la gerencia: big.dk. Sí, BIG (Bjarke Ingels Group), situada en Dinamarca.

Desde 1972 y ante el advenimiento en EEUU del Title IX of the Education Amendments, que prohibió la discriminación de género en programas educativos financiados por el Gobierno, la mayoría de las escuelas de Arquitectura en Estados Unidos se rehusaron a admitir mujeres. Las últimas encuestas mostraron que la mitad de los graduados en carreras de arquitectura en E.E.U.U. son mujeres, pero estas constituyen únicamente un 20 por ciento de arquitectos con licencia y un 17 por ciento como socios o gerentes en firmas de arquitectura.

No hay una sola – o sencilla- explicación para esto. Ni es tan fácil de remediar. El reto, dice Ila Berman, decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Virginia (y una de las pocas decanos en la disciplina), consiste en “cambiar una cultura que únicamente será modificada a través de la representación, cuando el 50 por ciento de las personas en la disciplina son mujeres”.

La – aparente- buena noticia es que está sucediendo

La disciplina de la arquitectura también ha formado parte del movimiento #MeToo. Fue publicada una lista en internet que contenía nombres de arquitectos acusados de acosar a sus colegas, similar a la lista que circuló en la industria del entretenimiento, este último año. Uno de los personajes ilustres, Richard Meier, dimitió en marzo de un puesto de liderazgo en su firma después de ser acusado de acoso sexual por cinco mujeres. Voces de mujeres, por su parte, es un manifiesto que llama a terminar con “perjuicios generalizados y comportamiento irrespetuoso que parece ser sistemático en nuestra cultura y disciplina”, este fue presentado por un grupo de arquitectas mujeres en un acto espontáneo durante la Bienal de Arquitectura de Venecia el pasado verano.

El Instituto Americano de Arquitectos, sección San Francisco, dirigió “Equidad por el Diseño“, una iniciativa que ha estado trabajando para reforzar “puntos de encuentro” en la profesión y para promover mejores prácticas durante el reclutamiento, mantenimiento y ascenso de puestos en nuestra disciplina.

En Noviembre, la iniciativa presentó los resultados de una encuesta de 14,360 usuarios en cada estado y a lo largo de los seis continentes. Ente los hallazgos se encontró que: arquitectas mujeres y de minorías, así como diseñadoras reciben salarios menores que sus compañeros hombres caucásicos y resulta menos probable que mantengan posiciones de liderazgo; las madres en particular pierden sus prestaciones y logros; y las firmas han reaccionado lentamente en adoptar prácticas que promuevan la equidad y el bienestar de sus trabajadores.

Estuve impactada en particular por cómo muchos hombres a diferencia de las mujeres manifestaron un fuerte sentimiento sobre que su trabajo hacía la diferencia; esto quizás, conectado con el descubrimiento de que las arquitectas mujeres se sintieron reconocidas más por su arduo trabajo que por su trabajo en sí mismo.

Además del Instituto Americano de Arquitectos, otros están promoviendo esfuerzos para cambiar lo que muchos consideran una cultura tóxica: “No somos víctimas, somos objetivos”, dijo Carolina James, egresada del programa de arquitectura de Harvard y fundadora del grupo de defensa “Diseño para la Equidad“. “Demos a las mujeres herramientas que puedan usar como mentorías, acceso a la información y conocimiento sobre los salarios. Es momento de identificar el problema y las estrategias que necesitamos hacer para avanzar”. 

Las mujeres no se encuentran representadas en la arquitectura al menos no solo en la cima del éxito, sino en todos los niveles de la práctica. En 2015 y 2016, solo el 31 por ciento de los miembros de tiempo completo o parcial en la arquitectura fueron mujeres. Incluso si las mujeres arquitectas han aumentado gradualmente en cantidad de egresadas, lo han hecho en los peldaños más bajos del campo académico y profesional.  

No es una sorpresa, que, el porcentaje de mujeres en la arquitectura disminuye drásticamente cuando te aproximas a las posiciones más altas y a las figuras célebres. Mentoras y modelos a seguir son escasas. (Aparte de Zaha Hadid, ¿a cuántas mujeres arquitectas puedes nombrar?) Y aunque las mujeres aumentan en cantidad en las salas de conferencias, siguen teniendo poca representación en los planes de estudio, lo que puede enviar un mensaje de que las mujeres no están siendo consideradas como participantes en la disciplina.

Podría parecer obvio: si quieres más arquitectas mujeres, entonces enseña a las mujeres a ser arquitectas. Otros campos en los que las mujeres cuentan con poca representación mencionan un problema de desarrollo y la creencia de que estas variaciones provienen de la escasez de talento disponible. Pero si casi la mitad de los estudiantes son mujeres, ¿por qué son tan pocas las que se incorporan a la industria después de su graduación?

Aún en el 2018, se asume que las mujeres presenten su renuncia por cuestiones como contraer matrimonio, que no podrían demostrar autoridad en los sitios de construcción e incluso que su creatividad no sería suficiente, este es un tema que ha persistido, lo que resulta en salarios, reconocimientos y acceso a oportunidades que no resultan equitativos. Cada una de las mujeres que han hablado al respecto tiene una historia (o algunas historias) de hombres que cuestionan su competencia y cualidades, o que no creen que ellas pudieran estar a cargo de un proyecto.

Muchas encuestadas dicen que los clientes asumen que una mujer en una habitación está ahí para tomar notas o servir café. A una mujer le preguntaron durante una reunión si tenía SPM (Síndrome Pre-Menstrual); otra se refirió a la vez que un grupo de hombres declaró al gerente de la firma en la que trabajaba que no podrían recibir órdenes de una mujer; algunas otras describen cómo perdieron sus ascensos después de resultar embarazadas.

Varios de los programas más prestigiosos del país (EEUU), incluidos Yale, Princeton, Columbia, Cornell, la Universidad de Virginia y la Universidad de California, Berkeley, han designado a mujeres como decanos o directoras en los últimos años. No sería razonable atribuir la responsabilidad de la transformación a un puñado de mujeres, y sería ofensivo para todas las mujeres suponer que estas mujeres talentosas y capaces fueron contratadas únicamente por su género. Pero estos cargos empezarán a cambiar el balance del poder.

“Es muy importante que simbólica y sustancialmente el que sea una mujer decano en Yale”, dijo Deborak Berke, decano de arquitectura en Yale y directora de su propia firma. “No veremos un cambio cultural inmediatamente. Pero veremos resultados”.

En la arquitectura, la revisión por pares domina. Cuando las decisiones de reclutamiento son hechas por comités conformados por hombres, estos consisten en entrevistas con una mayoría de candidatos varones, para después ser enviadas a los gerentes (o jefes) para su aprobación, por lo que el sistema se perpetúa a sí mismo. Las mujeres arquitectas cuentan con atributos menores a los de sus colegas hombres en cualquier nivel de experiencia laboral.

Para ponerlo en claro, los hombres siguen siendo la cara de la profesión.

“Cada mujer arquitecta que he conocido, creo, que dice lo mismo”, dice la decano Berke. “Quiero ser una buena arquitectua que tenga un impacto significativo. No quiero ser conocida por se una buena “mujer arquitecta”. la Arquitectura necesita parecerse al mundo al que sirve – y esos somos todos.”

La mayoría de los arquitectos de los que escuchamos –Gehry, Foster, Ingels– son contratados para diseñar rascacielos, museos y campus para corporativos de alta tecnología , de tal manera que estos edificios son vistos como la cima de su éxito, los proyectos a los que otros deben aspirar. Hay mujeres que quieren diseñar rascacielos, también, pero esto representa una vista muy limitada de lo que se podría llegar a hacer en la arquitectura. En parte esto podría explicar la limitada cantidad de mujeres graduadas que continúan practicando la disciplina, por lo que podría ser importante forjar caminos diferentes.

La clave para lograr mayor equidad en las oportunidades es repensar lo que significa el éxito en la arquitectura. “Hay mucho disponible para ser reinventado”, dice Amale Andraos, decano de arquitectura en Columbia, quien, como otras muchas de sus colegas mujeres dejó una gran firma liderada por hombres para fundar su propia empresa, WORKac, con su esposo, el arquitecto Dan Wood. “Vivienda en general, vivienda de bajos ingresos, jardines, diseño de espacio público, crítica arquitectónica. Puedas cambiar la cultura, el conocimiento y la historia diseñando una aplicación, comprometerse en activismo social o conformando espacios para el esparcimiento familiar. La definición de éxito está en juego.”

Liz Ogbu,quien es arquitecta por la escuela de Diseño de Harvard se describe a sí misma como una “diseñadora, innovadora social y urbanista”. Su carrera -ella ha diseñado albergues para inmigrantes, jornaleros y ha colaborado en una empresa social que provee de sanidad segura e higiénica a las casas de bajos ingresos en poblaciones urbanas de Ghana – apunta a una definición más amplia de lo que un “arquitecto” debe ser y hacer.

Tal como ella me explica vía correo electrónico: “De muchas maneras, la arquitectura es una progresión que ha sido el epítome de la dominación del patriarcado blanco, de parte de muchos de los arquitectos “estrella” para la frecuente obsesión con los edificios que son mejor conocidos por la belleza del objeto que por la calidad de vida que provee. Soy negra y mujer; mi existencia es el exacto opuesto de ese sistema. Así que quizás no es un accidente que haya construido mi propio camino en la disciplina, he estado comprometida a elaborar un diseño práctico, que se basa en elevar las historias de aquellos que han sido descuidados o silenciados frecuentemente.”

El problema aquí discutido versa más sobre cultura social que sobre arquitectura. La transformación no sucederá del día a la noche, pero hay unas cosa que las firmas podrían hacer ahora mismo: pagar el mismo sueldo a los hombres y las mujeres.

Eso es lo que la arquitecta MacArthur y su socia Jeanne Gang hicieron por su firma, Studio Gang, que diseña proyectos de alto perfil al que no aplican las firmas dirigidas por mujeres.

“Es obvio”, escribió ella en un reciente  ensayo que versa sobre la promoción de la equidad de género en la disciplina. “Podemos empezar por mirar al asunto fundamental del respeto en el área de trabajo- el pago.

Es un primer paso esencial para alcanzar la equidad que la profesión avance en conjunto, para darle cabida a retos más complejos que esperan por ser resueltos.


La edición original de este artículo de opinión invita a participar al pie de su texto, contribuyendo a comunicar situaciones en la que se haga presente esta falta de equidad a la que se hace referencia en el siguiente link: Where Are All the Female Architects?


 

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Joyería arquitectónica

 

 

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Architecture Notre Dame

¿Te gustaría llevar una pieza arquitectónica como si fuera una joya?  Es posible que esto suceda si revisas la página web de Philippe Tournaire. El diseñador es un artesano, maestro del arte de la joyería, tiene más de 40 modelos disponibles para aquellos que deseen manifestar su gusto por la arquitectura a través de una pieza de joyería. Todas las puezas son creadas en su taller en Francia y cuenta con anillos, aretes, brazaletes, pendientes, relojes, medallas, accesorios e incluso puedas diseñar tu propio anillo.

Entre sus creaciones se distinguen piezas que hacen referencia a Notre Dame, Moscú, la Torre de Pisa, el Taj Mahal, una pagoda china, una combinación de edificios de Nueva York y de Londres y una reinterpretación de la Torre Eiffel que culmina con una piedra preciosa engarzada en su base.

México en la Bienal de Venecia 2018

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Pabellón de México en la Bienal de Venecia, 2018.

La presencia de México en la Bienal de Venecia edición 2018 cuenta con la participación de las 21 obras enlistadas a continuación, al pie del listado podrás encontrar algunas fotografías de estos proyectos: